9 niveles de evaluación y seguimiento de la biodiversidad

En LARRE venimos desde 1999 trabajando en diversos proyectos de investigación y de gestión relacionados siempre con la flora y la vegetación. En último término, con la biodiversidad vegetal. La variedad de propósitos e intereses a los que pretendían dar solución los proyectos en los que hemos trabajado, y el hecho de que muchos de ellos estuviesen relacionados con la planificación para la conservación, nos ha permitido tener una visión global de los diferentes enfoques que se plantean a la hora de abordar la conservación de la biodiversidad vegetal. Nuestros inicios se fundamentaron en el estudio de especies de flora amenazada, y enseguida vimos en el trabajo de Menges & Gordon (1996), una esquematización en tres niveles muy clara y práctica a la hora de dedicar recursos a unos u otros tipos de estudio: seguimientos individualizados, cartografía, prospección, censo más o menos repetible…Posteriormente, con la participación en la elaboración de fichas para la evaluación de hábitats encomendada por la Asociación Española de Ecología Terrestre, vimos que también para la evaluación y seguimiento de hábitats se podían distinguir tres niveles de intensidad, según los datos que se buscasen fueran cualitativos, semicuantitativos o cuantitativos. Esta diferenciación en varios niveles de evaluación de hábitats coincide con la expresada por Hill & al (2005) en su libro Handbook of biodiversity methods. Finalmente, el trabajo desde 2006 en la realización del Mapa de Hábitats de Aragón, nos ha permitido tener una visión de las metodologías y escalas en el estudio del paisaje. Fruto de todo ello, hemos elaborado un esquema de trabajo en 9 niveles, que se organizan en una matriz de 3×3, donde las columnas son los niveles de organización de la biodiversidad (= especies, hábitats, paisajes) y las filas corresponden a 3 niveles de intensidad creciente.
Los 9 niveles son:
1. Especie, nivel corología (detallada o no)
2. Especie, nivel poblaciones
3. Especie, nivel de individuos
4. Hábitat, evaluación cualitativa
5. Hábitat, evaluación semicuantitativa
6. Hábitat, evaluación cuantitativa
7. Paisaje, escala >1:25000
8. Paisaje, escala 1:10:000 a 1:25.000
9. Paisaje, escala =< 1:5000
 
Relaciones entre los niveles:
 
 Entre todos los niveles de intensidad para un mismo nivel de organización hay una relación jerárquica. El nivel más intenso siempre contiene el nivel menos intenso.
 

Niveles 1 y 5. Relación entre la evaluación de hábitats semicuantitativa y la prospección básica de especies. Esta relación es la más conocida y clásica, ya que atañe a los dos tipos de métodos más utilizados en botánica, geobotánica, o ecología vegetal: Cuando se realizan inventarios de vegetación, con el fin de caracterizar comunidades vegetales, evidentemente se están registrando citas de especies. Así, por ejemplo, uno de los grandes esfuerzos de elaboración de un atlas de flora es la incorporación a la base de datos florísticos de la información contenida en los inventarios a menudo sin digitalizar, en tablas de libros impresos. Pero además, la relación, en algunos casos, se puede dar a la inversa. Si al realizar la prospección básica de una población, la ficha de caracterización del hábitat se hace un poco más exhaustiva y se levanta un inventario de vegetación con los índices de abundancia-dominancia, esta parte de la ficha de poblaciones sirve para conocer el estado de conservación de ese hábitat en ese sitio en ese momento.

Niveles 2 y 6. Cuando se levanta una parcela de referencia para el estudio detallado de un ecosistema, una de las variables que se miden es la posición, tamaño, edad y estado fitosanitario de los árboles de una determinada especie, generalmente la especie dominante y que da nombre a la formación, o a veces se hace con todos los árboles de todas las especies presentes en una parcela. En estos casos, la parcela está funcionando de hecho como un parcela de seguimiento poblacional, ya que se está midiendo el número de individuos, la densidad y el estado fenológico de una población. Es pues, un dato que se puede incorporar a una base de datos de seguimiento de poblaciones a nivel 2 (censos).

Niveles 4 y 8. Cuando realizamos el mapa de hábitats, a cada polígono cartografiado, se le asigna el hábitat o hábitats presentes, pero también se asigna un valor de naturalidad entre 0 y 3 (4 grados9). Esta observación, en la mayor parte del territorio, constituye la primera evaluación sobre el estado de conservación del hábitat. Evidentemente es la menos intensiva que se puede realizar, pero eso ya permite al menos tener un primer dato y además en una cartografía a escala 1:10.000 se deben ver en campo todos los recintos (o casi todos) por lo cual ya se cumple el requisito de la evaluación de hábitat cualitativa. De la misma manera, los trabajos específicos para detectar y cartografiar la presencia de hábitats crípticos, tendría la doble función de evaluar el estado de conservación de estos hábitats (nivel 4) y la de colocar los puntos de sus localizaciones en el mapa de hábitats (nivel 8).

Niveles 5 y 9. En los trabajos finos de vegetación o ecología del paisaje, uno de los métodos para caracterizar los ecosistemas es la realización de inventarios de vegetación asignando índices de abundancia-dominancia. Esto constituye ya de por sí una evaluación de dicho hábitat a nivel semicuantitativo, y también por extensión a través de la primera relación (1-5), una recopilación de datos corológicos sobre especies de flora.

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